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lunes, 16 de febrero de 2009

Encuentro 5: la gramática (t.t)



(pintura de Mark Ryden)


A partir de la lectura de “Sexa” de Luis Fernando Verissimo comenzamos a incursionar en el mundo gramatical. Las siguientes preguntas funcionaron como disparadores:

¿Qué definición de gramática podemos construir a partir del texto?
¿Qué mensaje sobre la gramática nos deja?
¿Qué definición recuerdan de la escuela?



Las respuestas fueron las siguientes:

Para Laura "el texto da cuenta de cómo muchas cosas de la cultura están puestas desde el masculino, es la expresión de miles de años en los que los hombres tuvieron el poder.”
Alguien aventuró que esto es porque “el hombre fue el primero en escribir” y, por tanto, que “la gramática es machista.”

La profesora Romina comenta que la lengua es social y en ella vemos las marcas de las decisiones de una sociedad.

Laura agrega que otra temática del cuento es la del placer sexual, que da a entender que siempre fue del hombre, que por mucho tiempo le estuvo vedado a la mujer.
Para Jésica el personaje del nene “en vez de buscar la regla busca la lógica, la regularidad.”
Johanna comienza a definir la gramática como “parte de la lengua que estudia las palabras.”
Carla propone como definición “el orden que llevan las palabras en una oración de manera tal que logren cohesión y coherencia.”
Laura plantea que “la gramática aparece en el texto como algo rígido y que éste propone modificarla.”
En cambio para Guadalupe y su grupo “la gramática brinda la mutabilidad a las palabras, otorga variabilidad al lenguaje. Gracias a la gramática se puede transformar la lengua.”

Luego de esto llegamos a una definición (básica, introductoria) de la gramática como ciencia que estudia los elementos de una lengua y sus combinaciones, se divide en diferentes criterios: criterio fonológico, la combinación de los sonidos; criterio semántico, el estudio del significado; criterio morfológico: el estudia de la forma, de los diferentes elementos que conforman una palabra; criterio sintáctico, la relación entre las palabras.

Con la lectura de “La lengua del relato más allá de la frase” de Barthes discutimos la diferencia entre oración y discurso y cómo, finalmente, un discurso podía conformar una frase y ser analizada de la misma manera.

◘◘◘Recreo◘◘◘

Luego del merecido descanso, profes y ayudantes leímos "Espantapájaros" de Girondo y lo analizamos a partir de la ruptura de algún criterio gramatical.

Entre todxs consideramos que se podía dividir en cuatro partes.
Cabeza: juego morfo-sintáctico, se conjuga el verbo saber y, paradójicamente, se niega.
Brazos/hombros: juego fonológico (repetición del sonido sión, cacofonía). Lo prohibido.
Tronco: juego semántico. Creo con varios sentidos: parecer, fe, crear. Expresa la duda.
Piernas: juego morfológico por la segmentación de las palabras, también fonológico porque pareciera una canción infantil.

A partir de este análisis interpretamos que el poema trata de la búsqueda del saber, que describe el crecimiento de una persona que llega a la conclusión “sólo sé que no sé nada”.

En grupos, hicieron esta misma propuesta con el resto de los poemas del módulo. Aquí van algunos análisis:

“Historia verídica” de Cortázar: lo inesperado, lo paradójico, se expresa con cambio semántico del concepto de milagro.

“Capítulo 68” de Cortázar: inventa palabras pero hay cierta guía, se podría entender su significado a partir de los sonidos de las palabras, de lo fonológico. Pone en evidencia la función del lector, que siempre asigna significados.
“Verbo irregular” de Santoro: la irregularidad marca la diferencia, los otros (ellos) son ajenos a las otras personas que se encuentran en una misma realidad.

El resto de los grupos compartirán sus análisis en el encuentro siguiente. ¡Hasta entonces!






sábado, 14 de febrero de 2009

Encuentro 4: los signos

Las cosas por su nombre
Una vez que terminamos nuestra excursión por la historia de la lengua y su enseñanza a cargo del profesor Mangone, les presentamos una serie de objetos que no tienen el nombre que convencionalmente se les da.

El nombre de las cosas ¿es natural?Alguna de las conclusiones al respecto fueron:
El signo es arbitrario, no hay nada en el objeto que motive su nombre. Cambiar el nombre de las cosas supone saber de antemano el anterior para percibir el cambio, implica otra comunicación.
El cambio forzado obliga a ver distintas las cosas, poner en juego lo que denota y lo que connota cada uno de esos supuestos que proponen los nombres.
Todo está envuelto en signos.

Muchos también establecieron relaciones entre el objeto y el nombre que se les puso:
canario/ coca cola: hasta el canario sabe lo que es la coca cola
godzilla/ lambada: la imposibilidad del baile, porque le falta una godzilla
yerba/ nintendo: viciosNi siquiera las onomatopeyas se salvan de ser arbitrarias (acá los perros ladran diciendo “guau” y allá es “barf”, como señala un compañero). También salen a relucir las connotaciones que no sólo traen las palabras sino también los sonidos.

A continuación leemos tres relatos de “Las ciudades invisibles” de Ítalo Calvino. En todos hay una idea simbólica de las ciudades: en Tamara todo significa otra cosa, en Ipazia la lengua hace referencia a objetos completamente diferentes de los que se supone debería, en Olivia las palabras tienen connotaciones diametralmente opuestas a las supuestas.

Las profesoras presentan el libro Mitologías, de Barthes. El texto que leemos propone una lectura desnaturalizada de una costumbre tan institucionalizada como la de los juguetes. Por un lado, está el niño usuario que es un pequeño hombre, un pequeño consumidor. Los juguetes tienen en él una función adiestradora. Por el otro ,están los jueguetes de madera por oposición a los de plástico. En definitiva se contrastan las virtudes creativas de los juguetes artesanales frente a las adiestradoras y estáticas de los de plástico.